miércoles, 21 de noviembre de 2012

Stanley Miller

STANLEY MILLER
·Biografía:
Stanley Miller (Oakland, California, 7 de marzo de 1930 - 20 de mayo de 2007), estadounidense principalmente conocido por sus estudios sobre el origen de la vida. Se graduó en la Universidad de California (obteniendo su licenciatura en ciencias en 1951), donde fue estudiante de Harold Urey. En el experimento de Miller y Urey, llevado a cabo en 1953 como estudiante diplomado, realizó una simulación de las condiciones de la Tierra primitiva en busca de las reacciones químicas que pudieron construir sus primeros bloques esenciales (aminoácidos y proteínas) simples. En 1954 obtuvo el doctorado en Química en la Universidad de Chicago. Fue ayudante de profesor (1958-1960), profesor asociado (1960-1968) y profesor de química en la Universidad de California, San Diego en 1958, permaneciendo en el puesto durante muchos años.
En la década de los 50, Miller ayudó a reemplazar la síntesis abiótica de compuestos orgánicos en el contexto de la evolución. Utilizó la simulación en laboratorio de las condiciones químicas en la Tierra primigenia para demostrar que la síntesis espontánea de estos compuestos podría haber sido una etapa precoz del origen de la vida. Aunque algunos científicos dicen que los gases que utilizó para este experimento eran erróneos.

·Formación científica:
En escasísimas ocasiones es el trabajo original de un científico el que sirve a sus herederos para obtener nuevos datos que permitan dirimir o, al menos, avanzar en el debate que el propio científico creó. Es, sin embargo, el caso del trabajo del científico Stanley Miller, de la Universidad de Chicago, quien en 1953 se hizo famoso por sus experimentos sobre el origen de la vida.
Miller, junto con su mentor Harold Clayton Urey, se propuso estudiar la hipótesis de los biólogos Oparin y Haldane, según la cual, en las condiciones de la atmósfera de la Tierra primitiva, se habían producido reacciones químicas, que condujeron a la formación de compuestos orgánicos que más tarde originaron las primeras formas de vida. Para intentar probar o refutar esta hipótesis, Miller sometió a mezclas de gases que supuestamente formaban la atmósfera de la Tierra primitiva (varias mezclas de metano, amoníaco, hidrógeno y agua en recipientes cerrados) a descargas eléctricas de 60.000 voltios (que simulaban rayos producidos en tormentas) con el objeto de inducir reacciones químicas. Para su agradable sorpresa y la del resto de la comunidad científica y del mundo, el análisis de los compuestos generados reveló la formación de moléculas orgánicas, entre las que destacan varios aminoácidos: los pilares básicos de las proteínas. Sin embargo, algunos de los aminoácidos más importantes, en particular los que contienen átomos de azufre, nunca aparecieron entre esos compuestos.
Desgraciadamente, quince años tras la realización de estos experimentos se descubrió que la composición de la atmósfera primitiva no correspondía a las mezclas de gases que Miller había utilizado en los experimentos que había analizado. Se reavivó así el debate sobre si las moléculas de la vida se originaron en la Tierra, tal vez como resultado de la actividad volcánica, o si, por el contrario, fueron aportadas por asteroides y cometas que bombardearon nuestro planeta hace unos 3.900 millones de años. Como consecuencia, los resultados de Miller cayeron un poco en el olvido.

 ·Ciencia y sociedad de su época (S. XX):
Sin duda que el siglo que pasó ha sido de gran riqueza en avances científicos y en promesas que, como se viene exponiendo tienen su recepción y consecuencia en el hombre y sus estructuras sociales.
Las dos grandes teorías físicas que surgieron con el nacimiento del siglo XX (la relatividad y la cuántica) tuvieron un impacto tal que trajeron como consecuencia la reformulación de la imagen del universo físico que había construido la síntesis newtoniana.
Pero si la física ocupó la atención durante los primeros cincuenta años de este siglo, la biología vio su estrellato y consagración durante las recientes décadas. La centuria fue caracterizada, para esta disciplina, por dos grandes síntesis. 
Mientras tanto, la bioquímica se siguió desarrollando en el sentido del conocimiento de los mecanismos de respiración y metabolismo celular.
La virología se desarrolló ampliamente a partir de la síntesis del virus del mosaico del tabaco por Stanley en 1935 y también creció geométricamente a partir de la aplicación de las técnicas de biología molecular. Otro campo que se abrió fue el de la inmunología con el desarrollo de la teoría de los anticuerpos y que recibió un impulso decisivo con la biología molecular, reconfigurando la teoría microbiana y la acción de los organismos infecciosos.
La paleontología animal y humana de las últimas tres décadas también verificó importantes avances a partir de innumerables descubrimientos de campo y del desarrollo de las técnicas de biología y genética molecular.  En taxonomía, durante los años ochenta, se asistió a las controversias entre los métodos de taxonomía ortodoxo, fenético y cladista.
A comienzos de siglo, la teoría de Darwin había sufrido el desafío de la teoría mutacionista de DeVries, superado lo cual se logró, entre 1915 y 1960, la llamada síntesis neodarwiniana. El aspecto integrador de la biología se volcó en el desarrollo de la etología y el estudio del comportamiento animal, por un lado, y el de la ecología, que pronto adquirió el carácter de una disciplina independiente y vinculada a cuestiones sociales perentorias.
 El conocimiento de las funciones cerebrales progresó notablemente en cuanto a su estructura y función. El estudio del sistema nervioso fue sintetizando diversas disciplinas dando origen a las neurociencias.
El estructuralismo, originalmente desarrollado a partir de una teoría lingüística nacida de la obra de Ferdinand Saussure, alcanzó una influencia marcada dando origen a la semiótica o teoría general de los signos que elaborara los lenguajes artificiales. La antropología con las obras de Lévi-Strauss, Lévi-Bruhl, Margaret Mead y últimamente Geertz se desarrolló en escuelas diferenciadas como el culturalismo simbólico y el funcionalismo, con las variantes durkheimianas.
En la filosofía, partiendo desde diversas posiciones, Lewis Mumford, Paul Goodman, Hebert Marcuse, Theodore Roszak, Jacques Ellul trasladaron el tema de la sociedad tecnológica moderna y la mentalidad técnica al primer plano de la crítica social. Se pensó y  postuló que existía algo abominable en los artificios modernos de la tecnología que se generaba una destrucción en forma tan vasta que podía destruir los beneficios mismos de la productividad tecnológica. Nació así la necesidad de desarrollar tecnologías que resultaran ser particularmente adecuadas no solamente desde la micro- y macroeconomía, sino también de las estructuras sociales y culturales.
 ·Aportaciones a la ciencia:
En los años 50, los bioquímicos Stanley Miller y Harold Urey llevaron a cabo un experimento que mostraba que varios componentes orgánicos se podían formar de forma espontánea si se simulaban las condiciones de la la atmósfera temprana de la Tierra.
Diseñaron un tubo que contenía la mayoría de los gases, similares a los existentes en la atmósfera temprana de la Tierra, y una piscina de agua que imitaba al océano temprano. Los electrodos descargaron una corriente eléctrica dentro de la cámara llena de gas, simulando a un rayo. Dejaron que el experimento se sucediera durante una semana entera, y luego analizaron los contenidos en la piscina líquida. Se dieron cuenta de que varios aminoácidos orgánicos se habían formado de manera espontánea a partir de estos materiales inorgánicos simples. Estas moléculas se unieron en la piscina de agua y formaron coacervados.

Este experimento, junto a una considerable evidencia geológica, biológica y química, ayuda a sustentar la teoría de que la primera forma de vida se formó de manera espontánea mediante reacciones químicas.
 ·Relaciones con sus contemporáneos:
Pues bien, Stanley Miller, el hombre que realizó uno de los experimentos más bellos en la historia de la ciencia, murió hace poco, el 20 de mayo. Apenas ha tenido repercusión mediática, pero he leído un artículo de alguien que tuvo la suerte de conocerlo personalmente. Es Juli Peretó, Doctor en Bioquímica por la Universidad de Valencia.

Stanley Miller murió en una clínica de California. Allí pasó los últimos meses, desde la última embolia, consumiéndose lentamente el que fue uno de los químicos más brillantes del siglo XX.
 ·Bibliografía:
Hemos consultado las siguientes fuentes:
·Gran enciclopedia de la ciencia y de la técnica (OCÉANO)


Realizado por: David Gutiérrez, Julia Martín y Diego Martín

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada